
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Espectro Autista, la ciudad de Bogotá reafirma su compromiso con más de 10.000 personas que conviven con esta condición, destacando avances en atención multidisciplinaria y retos persistentes en la eliminación del estigma.
La neurodiversidad como eje central de inclusión
El Espectro Autista (EA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por una amplia gama de manifestaciones en la comunicación, la conducta y la interacción social. En Bogotá, el reconocimiento de la neurodiversidad se ha convertido en un componente clave de las políticas de salud pública, educativas y sociales. Según cifras oficiales, durante 2024 se registraron 26.418 atenciones correspondientes a 5.678 personas, de las cuales el 77% fueron hombres (4.392) y el 23% mujeres (1.286), reflejando una tendencia común en los diagnósticos de esta condición.
El enfoque actual impulsa la aceptación de la diversidad neurológica como parte del espectro humano, alejándose del paradigma clínico centrado exclusivamente en el déficit. “El compromiso institucional y comunitario es fundamental para garantizar que las personas dentro del espectro puedan construir sus proyectos de vida en entornos respetuosos, seguros y accesibles”, enfatizó la Secretaría Distrital de Salud en su pronunciamiento del 2 de abril de 2025.
Variabilidad clínica y necesidades individuales
El Espectro Autista no es una condición homogénea. Existen diferentes formas de manifestación que van desde necesidades de apoyo intensivo hasta grados de alta funcionalidad. Dentro de las clasificaciones tradicionales se reconocen el Autismo Clásico o Síndrome de Kanner, el Síndrome de Asperger, el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado (TGD-NE), el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo Infantil. Aunque esta clasificación ha sido revisada en sistemas diagnósticos actuales como el DSM-5, sigue siendo útil en el reconocimiento clínico y social de las particularidades de cada paciente.
Los síntomas pueden aparecer desde los primeros tres años de vida. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran: menor contacto visual, dificultades en la interacción social, intereses restringidos, respuestas sensoriales atípicas y preferencia por actividades solitarias. Estas señales requieren una evaluación oportuna por equipos especializados para garantizar un diagnóstico temprano y preciso.
Atención integral desde la infancia
Uno de los pilares estratégicos del Distrito ha sido el fortalecimiento del diagnóstico precoz y el abordaje integral desde la infancia. En colaboración con el sector educativo, la SDS ha desarrollado acciones de acompañamiento interdisciplinario para instituciones de primera infancia, con el objetivo de identificar señales de alerta en etapas tempranas. De igual forma, se promueve la capacitación continua de los profesionales que integran los programas de control de crecimiento y desarrollo, quienes desempeñan un rol fundamental en la detección oportuna.
Estas acciones responden al principio de equidad en salud, garantizando que los niños y niñas con señales del espectro puedan acceder sin barreras a los servicios requeridos, disminuyendo la brecha diagnóstica y permitiendo la intervención oportuna.
El estigma social: una barrera persistente
A pesar de los avances normativos y programáticos, las personas con EA continúan enfrentando barreras sociales significativas. La estigmatización y los prejuicios persisten en espacios educativos, laborales y comunitarios, lo que limita las oportunidades de participación plena. Desde la SDS se enfatiza en la necesidad de promover campañas de sensibilización que fomenten la empatía, el respeto y la comprensión hacia esta población.
“El Día Mundial de Conciencia sobre el Autismo debe ser más que una fecha simbólica; es un llamado a transformar los imaginarios colectivos sobre la neurodivergencia. La inclusión comienza en la cotidianidad, desde el lenguaje que usamos hasta la disposición para adaptar entornos”, señaló la entidad distrital.
Derechos, cuidado y autonomía: hacia una política pública inclusiva
Garantizar los derechos de las personas con Espectro Autista implica no solo brindar atención clínica, sino también asegurar condiciones adecuadas de cuidado, educación inclusiva, acceso a empleo y autonomía progresiva. En este sentido, Bogotá trabaja en la transversalización del enfoque de derechos humanos en sus políticas públicas, en línea con los compromisos internacionales asumidos por Colombia.
El reconocimiento de la neurodiversidad como un valor para la sociedad exige una transformación estructural de las instituciones, donde se contemplen ajustes razonables, apoyos individualizados y un entorno legal protector que sancione cualquier forma de discriminación.
Estadísticas clave en Bogotá

- Personas atendidas en 2024 por condición de EA: 5.678
- Distribución por sexo: 4.392 hombres (77%) y 1.286 mujeres (23%)
- Número total de atenciones en 2024: 26.418
- Estimación de personas con EA en Bogotá: más de 10.000
Estas cifras muestran la magnitud del reto que enfrenta el sistema distrital para garantizar una atención oportuna y centrada en la persona.