Aranceles globales de Trump sacuden el comercio internacional, pero la industria farmacéutica evita el impacto inmediato

Aranceles globales de Trump sacuden el comercio internacional, pero la industria farmacéutica evita el impacto inmediato

El gobierno de Estados Unidos implementará, a partir del 5 de abril, un arancel base del 10% a todas las importaciones, medida que será complementada por tarifas específicas más altas para naciones que, según el presidente Trump, mantienen prácticas comerciales desiguales. Este anuncio de aplicar aranceles marca un punto de inflexión en la política comercial estadounidense y reaviva tensiones con socios estratégicos.

Según el presidente, China enfrentará un arancel del 34%, Japón del 24%, la Unión Europea del 20% y Vietnam del 46%, tarifas calculadas con base en las barreras comerciales que estos países han impuesto a EE. UU. En contraposición, productos farmacéuticos y semiconductores han sido excluidos temporalmente de las nuevas tarifas, en lo que parece una estrategia deliberada para preservar sectores clave de la economía nacional.

Producción nacional como eje de política industrial

Aunque las exenciones otorgan un alivio temporal al sector salud, Trump reiteró que la industria farmacéutica no está fuera del radar arancelario y que podrían aplicarse impuestos adicionales en el futuro. En sus declaraciones, destacó: “Las compañías farmacéuticas van a regresar con fuerza a Estados Unidos”, haciendo referencia a los recientes anuncios de Eli Lilly y Johnson & Johnson, que planean invertir decenas de miles de millones de dólares en infraestructura de fabricación nacional.

La administración ha justificado esta política como una vía para reducir la dependencia de proveedores extranjeros, en especial en áreas sensibles como la producción de antibióticos, de los cuales, según Trump, el país ya no produce cantidades suficientes para responder a las necesidades de salud pública.

Alcance legal y exenciones técnicas

Los aranceles, establecidos mediante una orden ejecutiva, se aplicarán únicamente al contenido no estadounidense de productos terminados si al menos el 20% del valor del producto se fabrica en Estados Unidos. Esta medida busca incentivar la relocalización de procesos productivos sin afectar directamente a las cadenas de valor que ya cuentan con componentes nacionales.

Además, Canadá y México quedan excluidos de estas tarifas debido a las disposiciones del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). Esto representa un alivio para la cadena farmacéutica trinacional, que depende del libre tránsito de principios activos, insumos médicos y productos terminados en los tres países.

Respuestas internacionales a los aranceles: tensiones en aumento

La respuesta de los socios comerciales no se hizo esperar. China y Canadá han anunciado medidas arancelarias de represalia, y la Unión Europea ha prometido contramedidas que entrarían en vigor a mediados de abril. Por su parte, México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, advirtió en febrero que prepara planes específicos para responder al aumento de las tarifas de importación estadounidenses.

Este entorno de tensiones mutuas complica aún más las perspectivas para la cadena de suministro global, incluyendo sectores estratégicos como el de dispositivos médicos, ingredientes farmacéuticos activos (API) y tecnologías para el diagnóstico.

Un frente abierto para la industria farmacéutica

Aunque la exención inicial de aranceles protege momentáneamente al sector, las declaraciones del presidente sugieren que la industria farmacéutica sigue siendo un blanco de revisión, especialmente bajo el argumento de soberanía sanitaria y autonomía en la producción de insumos críticos.

La presión para que las grandes farmacéuticas relocalicen sus centros de manufactura podría verse reforzada en los próximos meses, particularmente si se evidencian fallas en el suministro de medicamentos esenciales o si las tensiones geopolíticas se intensifican.

Trump ha sido enfático al señalar que la exención actual no es permanente, y el memorando comercial firmado en febrero instruye a las agencias federales a revisar todos los acuerdos comerciales que no sean recíprocos. Esto plantea interrogantes sobre la estabilidad de las reglas actuales, incluso para los sectores que han sido eximidos inicialmente.

Impacto proyectado en el sector salud

Desde una perspectiva del sistema de salud, la incertidumbre en torno a aranceles sobre productos farmacéuticos podría tener efectos colaterales:

  • Aumento en costos de adquisición de medicamentos en hospitales y clínicas.
  • Potenciales retrasos en la disponibilidad de productos importados si se amplía el rango de aplicación arancelaria.
  • Reajustes contractuales que podrían traducirse en sobrecostos para los usuarios.

El impacto será particularmente crítico en productos sin sustitutos nacionales inmediatos, como biotecnológicos, inmunoterapias o ciertos medicamentos huérfanos.

Vea aquí la intervención completa del Presidente Trump.